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Nuestro deseo

Influir positivamente en su experiencia y comportamientos, revelarle alternativas de solución a sus problemas, darle recursos ante situaciones negativas, y sobre todo contribuir en su bienestar y satisfacción ante su propia vida.

 

Acerca de la terapia racional emotiva conductual (TREC)

 

¿Cómo podemos hacer para afrontar nuestros problemas, los de los demás y los del mundo en general? Tomar conciencia de nuestra tendencia a provocar innecesariamente nuestra infelicidad añadiendo "necesito", "debería" o "tengo que" absolutistas a nuestros deseos y preferencias. Ver nuestras irracionalidades (y la de los demás) con la máxima claridad posible. Cuestionarlas con realismo, lógica y sentido práctico; con nuestros pensamientos, emociones y conductas.

(Albert Ellis)

La TREC se basa en el esquema ABC. A es cualquier evento activante que, de acuerdo con las creencias (B) racionales o irracionales que se tengan sobre A producirá consecuencias (C) conductuales y emocionales. Las creencias, racionales o irracionales, están en la base de las consecuencias que va a percibir la persona. La terapia se va a centrar, mediante el debate (D), en cambiar dichas creencias irracionales.

 

Haz click aquí para ver un esquema de la TREC.

Quienes le van a escuchar

 

 María Pía Cruz

 CPsP 16357

 Evaluación y terapia   para  niños, adolescentes y adultos

 Hugo Zegarra

 CPsP 17446

 Terapia para adolescentes y adultos

 Sandra Gamarra

 CPsP 16356

 Evaluación y terapia para

 adolescentes y adultos

 Claudia Tafur

 CPsP 20013

 Terapia para adolescentes y adultos

Angélica Ramirez 

 CPsP 23789

 Evaluación y terapia para

 niños, adolescentes.

Darse cuenta

La mayor parte de las personas no comprenden a fondo la verdadera dificultad de la vida. Más bien, se lamentan más o menos de manera incesante, ruidosa o sutil, por la enormidad de sus problemas, de sus cargas, de sus dificultades, como si la vida fuese fácil en general, como si la vida tuviese que ser fácil. Manifiestan creer, ruidosa o sutilmente, que sus dificultades representan un tipo único de aflicción que no debería ser y que se ha abatido por alguna razón especial sobre ellos y no en otros. Una vez que sabemos verdaderamente que la vida es difícil, una vez que en realidad lo comprendemos y lo aceptamos, deja de serlo. Porque una vez que lo aceptamos, ya no importa el hecho de que la vida sea difícil, sino qué pensamos, sentimos y hacemos sobre nosotros mismos.

(M. Scott Peck)